Clásico: Mercedes 500E (W124)
A principios de los años 90, Porsche
estaba lejos de ser la marca ultra rentable y potente que es en la
actualidad. Todo lo contrario. Su gama se compone del eterno 911 (en su
variante 993), del 928, que nunca acabó de convencer a pesar de rozar la
perfección, y de la enésima actualización del 944 comercializada bajo
el nombre de 968 (una imposición del entonces presidente de Porsche,
Ulrich Bez). La recesión había dejado profundas cicatrices en Porsche.
Hasta que unos vecinos de Stuttgart se acercaron a pedir ayuda.
Mercedes todavía no
había empezado a multiplicar las versiones e inventar nichos de
mercados, pero ya apuntaba maneras. Contaba con el indestructible Clase E
de la serie W124. Pero mientras existían una multitud de variantes para
cubrir todos los segmentos del mercado (cupé, cabrio y break) se habían
olvidado de un nicho de mercado muy prometedor en el que el enemigo
bávaro campaba a sus anchas: el de las súper berlinas.
Gloria Muñoz Muñoz.
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